Los beneficios de la práctica de la meditación han sido conocidos durante miles de años a pesar de un aumento aparentemente reciente en la conciencia social. Es difícil no darse cuenta del cambio que ocurre a medida que más comediantes, actores y actrices, directores ejecutivos y líderes de opinión, están dando fe del hecho de que la meditación les funciona y les ayuda a alcanzar el éxito en muchos niveles.

La meditación es quizás la herramienta más fácil de aprender y la más accesible que tenemos para el desarrollo personal. Cualquiera puede hacerlo. Puedes hacerlo en un avión, en un autobús lleno de gente o en la privacidad de tu habitación. Si así lo decidieras, podrías meditar ahora mismo.

Los beneficios para la salud ( mental, emocional y física) son numerosas ademas de que no tiene efectos secundarios negativos. Meditar tan solo cinco minutos al día puede transformarse en hacerte más feliz y saludable. Meditar 30 minutos dos veces al día puede cambiar tu vida.

Entonces, ¿por qué es tan difícil mantener una práctica regular de meditación?… Probablemente comenzaste fuerte con tus prácticas y luego se convirtieron en cada vez menos habituales. El hecho es que incluso el meditador más dedicado ha pasado algún tiempo de su vida sin realizarlas de manera habitual. Existen razones del por qué a veces no podemos mantener las prácticas. Una vez que comprendamos estos conceptos erróneos comunes y liberarlos de nuestro sistema de creencias, podremos comenzar a darnos permiso para volver a participar en nuestras prácticas.

Propósito de la práctica de la meditación

La meditación está destinada a ser una práctica fácil y sin esfuerzo. El viaje para llegar a ese punto puede ser una gran lección que debemos aprender. La sociedad tiende a valorar una mente activa funcionando en la vida. Ese mismo valor no se le da a la mente tranquila, aunque su valor es tremendo.

Cuando accedemos tanto a la mente activa como a la tranquila, esto despierta claridad, equilibrio y una sensación general de expansión. Es en este espacio expandido donde prospera la felicidad, la creatividad, el amor y el bienestar. El propósito de la práctica de la meditación es ayudarte a cumplir tu derecho a vivir la vida desde este espacio expandido.

Algo te trajo a la meditación, ¿qué era?….  Falta de propósito, estrés, problemas de salud, una noche de sueño deficiente, curiosidad, o tal vez no hay una razón real. No tiene que ser algo profundo. Eso es lo mejor de la meditación, te coloca en donde estás y te envía a un viaje que será como ningún otro. Dicho esto, aquí hay algunas de las razones por las que la mayoría de las personas abandonan la práctica, y algunos consejos para combatirlos.

1. “No puedo aclarar mis pensamientos”

Lo que resiste, persiste. Cuanto más te resistes a los pensamientos, más claman por llamar tu atención. ¡Eres una máquina de pensar, que tiene entre 60 y 80 mil pensamientos por día!…  No hay forma de que puedas cerrar esa llave tan fácilmente, y tampoco es obligatorio. 

La solución

Piensa en tus pensamientos como parte de tu práctica de meditación en lugar de tratarlos como distracciones. Dales la bienvenida. Para los nuevos meditadores, lo que a menudo se experimenta es una avalancha de pensamientos, como una presa que se ha roto. Puedes pensar que estás perdiendo el tiempo y el espacio para explorar tu mundo interior y, a veces, puede ser un poco turbulento. Esto es perfectamente normal, y con la meditación regular, esa avalancha de pensamientos comenzará a disminuir. Saber que los pensamientos son parte de la práctica, te permite convertirte en un observador, no quedar atrapado en la resistencia o en el juicio.

Mientras medites, observa los pensamientos que entran y salen y luego vuelven al objeto de tu atención, que dependiendo de tu práctica podría ser un mantra, seguir la respiración, un viaje interior, etc. Con el tiempo, se convertirá en un hábito y comenzarás pasar más tiempo meditando en lugar de pensar. Las turbulencias disminuirán y prevalecerá más la paz.

2. “No está sucediendo nada”

Cuando se trata de la meditación, una de las primeras cosas que debes abandonar es las expectativas . Cuando esperas algo, estás buscando ese algo activamente, y esto oculta lo que te puedes estar perdiendo. Esto puede ser difícil de hacer, especialmente al principio. Has oído hablar de los beneficios de la meditación y, sin embargo, no ves, no sientes, ni experimentas nada. Los beneficios de la meditación pueden ser sutiles, por lo que si esperas un gran momento de “ohhhh” y no sucede, asumirás que no está funcionando y te darás por vencido.

La solución

Esto es lo que debemos aprender: no se trata de lo que sucede durante, sino fuera de la meditación. Sí… algo inspirador puede sucedernos durante la meditación, pero este no es el objetivo.

Un buen ejemplo es el gimnasio. Si tu mente fuera un músculo, entonces la meditación es como llevarla al gimnasio. El mismo proceso de construir y fortalecer el músculo físico se aplica a experimentar los beneficios de la meditación. Lleva tiempo y requiere un mantenimiento regular. No se ven los resultados mientras estás en el gimnasio (durante la meditación), pero un día comienzas a notar que tienes más energía, te siente más feliz, experimentas menos estrés y ansiedad, duermes mejor, etc.

3. “No tengo tiempo”

Esta es probablemente la razón número uno para dejar la meditación. ¿Quién tiene tiempo para meditar cuando hay trabajo, citas, niños, cocina y limpieza?. Sin embargo, también tienes tiempo para actividades tales como la televisión, redes sociales, mensajes de texto, ejercicio y lectura.

La solución

Trata de tomarte un momento para escribir tus actividades diarias para ver dónde estás usando tu tiempo. Puede ser bastante revelador. Lo que valoras afecta al cómo pasas tu tiempo. ¿Cómo cambiarían las cosas si valoras más la meditación?

La meditación en realidad crea más tiempo en tu día debido a lo siguiente:

  • Eres más productivo, completando las tareas más rápido.
  • Tienes mas energia.
  • Duermes mejor.
  • Puedes concentrarte más en tareas relevantes o en actividades que mejoran la vida.

Si tienes tiempo para cepillarte los dientes, tienes tiempo para meditar. La meditación no tiene que ser una gran producción en la que tengas que sentarte durante una hora. Puede ser tan simple como sentarse durante cinco minutos. Comienza a ver dónde puedes sacar un poco de tiempo en tu día para meditar. Puede requerir levantarse más temprano, pasar menos tiempo en las redes sociales, mirar un programa de televisión en lugar de dos o retrasar la revisión del correo electrónico a primera hora de la mañana. Ya sea que lo incorpores por la tarde, o a mitad del día o como parte de tu rutina matutina. Intenta ponerlo en tu calendario y decirle a tu cerebro que esto es algo que debe hacerse.

Lo ideal seria meditar dos veces al día, media hora cada una. Se flexible porque puede haber algunos días, semanas o meses en los que no puedas meditar por mucho tiempo. Luego, habrá momentos en los que podrás relajarte y disfrutar de meditaciones más largas todos los días, incluso dos veces al día. Aunque sea sumerjete diariamente en ese estado de quietud, donde traes un poco de esa paz contigo a tu vida diaria, incluso si es solo una gota de paz. Con el tiempo, te sentirás más relajado en tu vida cotidiana.

4. “Tal vez lo estoy haciendo mal”

Esto vuelve a las expectativas. Cuando estás buscando algo y no sucede, existe la creencia de que tal vez no lo estas haciendo bien. Además, el estrés se libera durante la práctica de meditación, lo que puede causar algunas molestias físicas, lo que puede hacerte pensar que tal vez estás haciendo algo mal. Al principio, a menudo hay un período de asentamiento que tiene lugar cuando el cuerpo y la mente comienzan a purgar lo que no es necesario. Cada persona experimenta esto de manera diferente. A menudo se siente tensión, fatiga o dolores de cabeza.

La solución

En primer lugar, cada meditación es diferente y te da exactamente lo que necesitas para ese momento, incluso cuando crees que no te ha aportado nada. Habrá excelentes meditaciones un día y no tan buenas al día siguiente. No esperes la misma experiencia y definitivamente no busques la experiencia de otra persona. Entonces, cada vez que te preguntes si lo estabas haciendo bien, la respuesta siempre será  .

Además, siéntete libre de probar diferentes técnicas de meditación y ver si una te sienta mejor que la otra. Hay muchas para elegir y, intuitivamente, sabrás cuándo algo está o no está vibrando contigo. Desea sentirte cómodo en tus prácticas y poder hacer preguntas cuando surjan ciertas cosas, como a menudo se hace. Si experimentas molestias físicas, cuídate y tómalo con calma.

Estas son las razones principales por las cuales las personas a menudo abandonan la meditación. En general, todo se reduce a dejar ir y simplemente permitir que la práctica de la meditación se desarrolle. No intentes controlarla. Con cada meditación, se produce una gran curación, incluso cuando no la sientas de inmediato. Los mejores regalos son los que vale la pena esperar y la meditación siempre los ofrece.

Recuerda, el éxito de cada meditación es siempre la que HACES.